La COP28 y los PACES para Ayuntamientos

Desde el día 30 de noviembre hasta el día 12 de diciembre se está celebrando en Dubai la COP28. Esta COP va a estar marcada por el primer balance del Acuerdo de París. En septiembre, en su primera evaluación oficial, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) advirtió que el mundo no está en el buen camino para mantener el aumento de la temperatura global por debajo de los 2ºC.

En este escenario, además de redoblar los esfuerzos por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, se hacen cada vez más necesarias medidas de adaptación, ya que el cambio climático está aquí y sus efectos adversos aumentarán en el futuro.

En este sentido, las entidades locales cobran especial importancia para hacer frente al cambio climático y reducir sus impactos negativos. Los ayuntamientos son los que mejor conocen las particularidades de su territorio y, además, en la mayoría de las ocasiones son los que gestionan áreas que tienen un impacto significativo en el cambio climático, como el urbanismo, el transporte o la gestión de residuos.

Debido a este papel fundamental de las entidades locales, la UE creó en 2008 el Pacto de los Alcaldes por el Clima y la Energía, una alianza de ciudades y gobiernos locales comprometidos voluntariamente con la lucha contra el cambio climático.

La adhesión al Pacto de los Alcaldes es voluntaria y debe ser aprobada por el pleno de la corporación municipal. Sin embargo, es importante destacar que la adhesión al Pacto conlleva una serie de compromisos. El primero es lograr una reducción de al menos un 55 % de las emisiones totales de gases de efecto invernadero del municipio para 2030; el segundo es la elaboración de un plan de adaptación al cambio climático y, por último, la implementación de acciones para combatir la pobreza energética, es decir, garantizar que todos los ciudadanos tengan acceso a una energía sostenible y asequible.

Para cumplir con los requisitos de la adhesión al Pacto, es necesario desarrollar una serie de documentos técnicos que permitan conocer la situación inicial del municipio en términos de emisores de gases de efecto invernadero, identificar los riesgos más importantes a los que se enfrenta y determinar los sectores más vulnerables a los impactos del cambio climático. Una vez que se tenga esta información, se deben elaborar planes de mejora con acciones concretas que ayuden a alcanzar el objetivo de reducción de emisiones y preparen a los sectores más vulnerables para minimizar el impacto del cambio climático.

 

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